Levantó la mirada y sonrío.
-
Creo que me estoy enamorando de tú sobrino.
-
- Frunció el ceño. – Hm… Es buena competencia.
Tendré que ir con cuidado.
-
- Sonreí de nuevo.-
Se sentó junto a mí, en el borde de la cama y me observó.
-
¿Qué pasa?
-
¿Sabes de que me muero de ganas por hacer en
este mismo instante?
-
- Mordí mi labio, pensativa. - ¿Comer? – Reí.-
-
- Asintió.-
Aunque por la expresión que continuaba teniendo, me temía
que él estaba pensando en otros asuntos. Posó una mano en mi cintura, y se
aproximó a mí. Beso la comisura de mis labios y sonrió con un tono de picardía.
Lo observé sorprendida. Mordió mi labio y estiró ligeramente de él provocando
que soltara un tímido gemido. Besó mi labios, e inconscientemente los entre
abrí dejando paso a su lengua. Era un beso totalmente cálido, pero de una
manera u otra, él continuaba proporcionándome aquella ternura, aunque en este
momento, con un tono más picante. Me recostó en la cama, y pasó su mano bajo mi
blusa. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sonrió.
-
Justin… - Susurré sobre sus labios. –
No se percató de mi llamada, y si lo hizo, se la tomó como
un cumplido. Posé mis manos en su pecho e intente apartarlo. Separados por unos
mínimos centímetros, me observó confuso.
-
Tus padres están abajo… - Dije avergonzada. –
Podrían entrar en cualquier momento.-
-
Espera.- Susurró.-
Se levantó y camino hacia la puerta. Tras echar el pestillo,
volvió hasta a mí y besó de nuevo mis labios. Sonreí. Volví a posar mis manos
sobre su pecho, y lo aparté de nuevo. Contemplé su ceño fruncido, y no pude
evitar sonreír.
-
Justin… Podrían escucharnos.
-
Selena no me hagas esto. – Besó de nuevo mis
labios.-
-
- Me aparté.- Lo siento, pero… No puedo.
-
- Suspiró. –
Se levantó e hizo amago de marcharse. Cogí la manga de su cazadora,
y lo atraje hasta mí preocupada.
-
¿Dónde vas?
-
¿Qué más da eso?
-
Por favor… ¿Por qué te enfadas?
-
- Rio sarcásticamente. –
Se deshizo de mi amarre, y salió por la puerta. Salí tras él
en un intento por retenerlo, pero no pude lograr alcanzarlo. Me senté en el
porche, y observé como desaparecía en el coche. Cubrí mi rostro con ambas manos
y suspiré. ¿De verdad tenía que sucederme esto a mí?
Noté una mano posarse sobre mí hombro.
-
Se le pasará cariño, tranquila.
Me volví, y vi el rostro de su madre. Fingí una leve
sonrisa.
-
Iré a dar un paseo. – Dije apartando una lágrima
traicionera con la manga de mí chaqueta.-
-
- Sonrió.- Ves con cuidado.
Tras asentir, camino por aquellos desconocidos caminos para
mí, hasta llegar al centro. No entendía porque se lo había tomado así. No
hubiera sido capaz de volver a mirar a la cara a sus padres si nos hubieran
escuchado. Lo llamé varias veces, pero no obtuve respuesta. Era la primera vez
que nos sucedía esto, no sabía qué hacer o decir. Lo cierto era que no teníamos
una relación… No creo ni que se lo hubiera planteado. Reí ante la idea.
¿Relación? Ni si quiera éramos conocidos. Aunque daría gracias al destino por
lo ocurrido…
Por qué el me encontrase, por qué me eligiera a mí y no a
otra.
Six months after…
Caminaba
por las conocidas calles de Manhattan. Aquella mañana había discutido fuerte
con mi padre. No consideraba la idea de
que me marchará para comenzar a valerme por mí misma. Desde pequeña siempre
había vivido a costa de su dinero. La fama y riqueza de mi familia era conocida
por todo el mundo. Aunque tras la muerte de mi madre, mi padre se había vuelto
más protector de lo habitual. Nunca entendí él por qué. Suponía que la muerte
de mi madre había causado una especie de traume para él, aunque nunca llegué a
pensar que la riqueza podría llegar a ser un riesgo.
-
Saca el móvil, y haz como si estuvieras hablando conmigo. – Dijo una
voz desconocida tras de mí.-
Me
volví confusa e insegura. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver su mirada
clavada en mí.
-
No te gires. – Añadió. –
Miré de
nuevo al frente. Saqué mi móvil y lo acerqué a mi oído.
-
¿Quién eres? – Dije temerosa.
-
Cállate. – Rechistó.- Ahora vas a hacer lo que yo te diga, ¿Entiendes?
-
- Asentí temblorosa.-
-
A la vuelta de la esquina hay un coche negro, no está cerrado. Entra
en el asiento trasero, y no digas nada. Si intentas escapar, me aseguraré de
que te arrepientas durante toda tu vida.
Noté
mis ojos humedecerse. ¿Cómo podía ser esto verdad? Subí al coche. Perdí el
rastro de aquel hombre entre la multitud. El coche arranco. Saqué mi móvil. Si
conseguía enviar un mensaje a mi padre…
-
No lo intentes niñata. – Sonrió.- Si no quieres problemas, deja el
móvil en el asiento de copiloto.
-
¿Qué queréis de mí?
-
He dicho que lo dejes.
Suspiré.
Dejé el móvil sobre el asiento y me dediqué a observarlo.
-
Si no quieres que te cubra los ojos, será mejor que dejes de mirarme.
-
Quiero que me respondas.
-
Mocosa, es mejor que te calles.
¿Cómo
había podido ocurrir todo tan rápido? Aunque la pregunta que más me preocupaba
en ese momento era…. ¿Qué se suponía que iba a ocurrir?
Media
hora más tarde, habíamos salido a las afueras.
Justin’s
POV.
-
¿Por qué no han llegado aún?
-
Tranquilízate… Vamos bien de tiempo.
Los
demás conversaban, mientras yo me mantenía ajeno a la conversación. Saqué un
cigarrillo, y salí al balcón. Esto no tenía sentido… Era entretenido. Cuando comencé sentía el riesgo, pero se ha
terminado convirtiendo en un trabajo más. No veía futuro…Aunque estas
reflexiones se convirtieran en algo habitual, prefería evitarlas. Eran una
estupidez. Mujeres, bebida y viajes… en eso consistía mi vida día a día.
Tampoco era tan mala. Escuché ruidos provenientes del comedor.
-
Quiero respuestas. – Escuché rechistar a una voz femenina.
Entré
en el comedor.
-
Maldita idiota. – Dijo James cerrando la puerta de la habitación.
-
¿Malas pulgas? – Preguntó Robert con una pequeña risa dibujada.
-
¿Por qué has tardado tanto? – Inquirió Mat.
-
No me jodas… He tenido que parar tres veces durante el camino por su
culpa.
-
Dejad de hablar como cotorras, y hagamos el reparto. – Intervine yo.
Nos
dirigimos a la habitación, segundos antes de entrar…
-
No me importa lo que digáis, no quiero tener que aguantar a esa
niñata.
-
Cállate ya. ¿Desde cuándo puede dominarte una mujer?
-
Sí… Yo solo digo eso.
Entramos
en la habitación. Cuatros chicas vendadas de ojos y manos se posaban ante
nosotros. Dos chicas de pelo castaño, una rubia… y algo apartada había una
chica de pelo castaño oscuro. Me fije en que consiguió quitarse la mordaza de
la boca, debía ser ella la chica a la que temía James. Sonreí. Quizás algo de
picardía daría emoción a esto… e incluso me ayudaría a recobrar la emoción de
las primeras veces.
-
La quiero a ella. – Dije observándola. –
-
Estás loco.
-
Ya, ya… - Sonreí. –
Me
acerqué a ella, y la alcé levantándola desde bajo los hombros. El olor de su
perfume me invadió. Se deshizo de mi amarre.
-
No me toques. – Rechistó.-
-
- Sonreí.-
-
Te he avisado. – Dijo James. –
Me
acerqué a ella y la estiré hacia fuera de la habitación.
-
Que te toque será el menor de tus problemas. – Susurré a su oído. -
-
¿Qué vas a hacer conmigo?
Me
aproximé a ella, e inspiré el aroma de su piel. “Justn, centraté.” – Repetía a
mí mismo. Me aparté de ella.
-
¿Hacerte? Nada. Solo queremos el dinero.
-
Yo no tengo dinero.
-
Tú no, tú familia.
-
Me encontrarán. – Sonrió.- Os pudriréis en la cárcel.
-
Es gracioso que digas que nos encontrarán, cuando ni siquiera tú nos
has visto.
-
- Mordió su labio. – ¿Y qué
tienes pensado? ¿Llevarme así a todas partes?
-
¿Tantas ganas tienes de verme? – Sonreí. –
-
- Bufó.-
-
¿Qué prefieres? ¿Calor o frío?
-
¿Eso tienes pensado? ¿Esconderme? – Sonrió.- Es patético.
La zafé
del brazo y bajamos hasta el garaje. Pasaríamos está noche aquí, en un
apartamento. Mañana cogeríamos un vuelo.
Siguelaaa !!!
ResponderEliminar*____* ¡Mi primer comentario! Muchas gracias por darle una oportunidad a la novela, es la primera que subo por aquí... y no se si lo hago bien...Espero que te haya gustado, ¡Beesos!
EliminarY graciias de nuevo :D